Os contaré mi historia...

Mi nombre es Jose, aunque en la actualidad todo el círculo de gente con la que me relaciono me conoce por Chilches. Soy programador informático, tengo una empresa en Internet y como podréis deducir paso muchas horas sentado en mi ordenador.

Mi encuentro con lo que ahora es Kuorux se remonta a hace algo más de tres años, concretamente al 12 de febrero de 2016. A parte de tener bastante buena memoria, tengo tendencia a recordar las cosas importantes que me suceden en la vida y este sistema de alimentación ha sido una de ellas. Kuorux ha conseguido en mí lo que jamás hubiera imaginado, no solamente un cambio físico más que evidente sino también un estilo de vida aportándome disciplina, autoestima, motivación, confianza y un sinfín de cualidades que sin quererlo y sin darte cuenta se van acoplando junto a tu ADN.

Los que me conocen o tratan más a menudo saben que no soy una persona especialmente abierta, aunque cada vez me cuesta menos relacionarme todavía quedan resquicios en mí de esa persona tímida e introvertida que un día fui. Y seré muy claro, no vengo aquí a venderos ninguna moto ni a tratar de convencer a nadie de nada... Sencillamente os contaré mi experiencia con Kuorux y lo que a mí me ha reportado, cada quien después que reflexione en consecuencia y si mi relato puede ayudarle a conseguir un giro en su vida, estas palabras no habrán sido un esfuerzo en vano.

Para poneros en antecedentes os comento que actualmente tengo 38 años y hasta hace 3 años mi vida era completamente sedentaria. Mi último recuerdo de hacer algo de deporte se remonta a los 6 o 7 años de edad, en los que practicaba futbito con el equipo del colegio. Quizá también algún año después realizando la asignatura de educación física, la cual, aprobaba por la mínima. Con estas premisas podréis imaginar que era un niño gordo pero nada más lejos de la realidad... Era un esmirriado que tenía dos palillos por piernas y brazos, lo que me ocurría es que principalmente no me gustaba ninguna actividad física y por otra parte llevaba una alimentación extremadamente mala y caprichosa. Para que os hagáis una idea, mi primer encuentro con la verdura fue con 35 años.

Hasta cumplir los 25 años, mi físico se mantuvo delgado pero fue como cruzar una línea y todo comenzó a cambiar. Mi anatomía empezaba a acumular grasa, toda aquella que yo le metía claro. Mi cena favorita y muy recurrente era prepararme un tazón de leche con colacao acompañado de 6 o 8 donuts (preferiblemente de chocolate) y digo 6 o 8 porque el supermercado me solía proporcionar una estupenda oferta de pack familiar de 6+2, que maravilla. Respecto a mi vida social, era prácticamente nula e inexistente. Era como un ratón de laboratorio, centrado en el trabajo y poco más. Afortunadamente, esto también ha cambiado en mi vida.

Mi concepto de los gimnasios era entre indiferente y prejuiciosa, ni en mis peores pesadillas se me planteaba la posibilidad de que un día terminaría yendo cinco días a la semana a Headway Fitness Center en Málaga.

Todo surgió un poco por el azar y por rebote o porque quizás mi destino fuera ese y no el rumbo que había tomado mi vida, quien sabe... Mi ciudad natal es Zaragoza y para quien la conozca sabrá que es una ciudad con una climatología bastante extremista. Un poco cansado de todo eso y por la gran flexibilidad que me permite mi trabajo, mi pareja de por aquel entonces y yo decidimos mudarnos al Sur. Concretamente a Málaga, una tierra admirable en todos los sentidos y de la que espero y deseo no separarme nunca. Así que tomamos rumbo a Andalucía y como se suele hacer cuando emprendes cambios notables en tu vida también hubo nuevos propósitos, propósitos saludables que tardaron en materializarse un año más tarde. En enero del 2016, mi pareja decidió comenzar una nueva dieta pero como habían sido tantos años de fracaso de multitud y diversas de ellas decidimos llamar a alguien que nos orientara a conseguir de una vez por todas el objetivo que ella quería. Si os soy sincero, yo me veía mal físicamente pero no le daba la importancia que requería la situación. Me daba un poco igual todo, como vestir, si estaba más gordo o más flaco, etc. El caso, es que decidimos llamar a un entrenador personal y nutricionista para que nos guiara en esta nueva aventura. Con la esperanza de que mi pareja no abandonará casi antes de haber comenzado, como solía pasar, me plantee la posibilidad de iniciar junto a ella la dieta y actividades físicas. Y a día de hoy creo que fue la decisión más acertada que he tomado en toda mi vida.

Nuestro entrenador personal se llama Sergio, actualmente es uno de los CEO e ideólogo de lo que ahora es Kuorux. Fue bastante divertido ver su cara cuando escuchaba que no nos gustaba el deporte ni hacer nada que nos cansara, creo que en ese momento no apostaba ni un céntimo por ninguno de los dos. El caso es que con infinita paciencia nos explico todos los beneficios que nos podía aportar realizar deporte y sobre todo llevar una alimentación saludable. Nunca nos hablo de dieta sino de reeducación alimentaria y hábitos cotidianos, después de años con este sistema me doy cuenta de todo esto ya que por aquel entonces lo que me proponía era una dieta en toda regla.

Sergio se desplazaba 30 kilómetros todos los viernes para venir a nuestra casa en Chilches Costa (de ahí mi actual apodo) a entrenarnos en nuestro garaje. También nos mandaba actividades físicas para realizar otro día a la semana y así lo hicimos… Los lunes entrenábamos por nuestra cuenta y los viernes con él. Al mismo tiempo comenzamos con el sistema de alimentación Kuorux y siguiendo al pie de la letra todas las indicaciones que nuestro nutricionista nos mandaba. En lo personal, fue este uno de los puntos más difíciles de llevar. Yo estaba acostumbrado a hacer dos únicas comidas en todo el día, almorzaba y cenaba sin más. Para mí era bastante complicado el empezar a comer un mínimo de 5 veces al día y no ya sólo eso, tuve bastante incredulidad en lo que para mí era comer muchísimo me fuera a quitar ni un solo gramo de grasa. Pero la verdad es que transcurrida la primera semana el cambio en el peso era más que notable y comenzaba a sentirme mucho más vital y con mucha más energía.

Transcurridas unas semanas mi motivación por ir mejorando surgió espontáneamente, sin darme cuenta estaba utilizando mi herramienta de trabajo, Internet, para algo más que no fuera mi labor cotidiana… Me descargaba tablas de ejercicios y los ponía en practica todas las mañanas, comenzando desde unos pocos minutos hasta dedicarle 30 o 40 minutos al día. Por aquel entonces, pensaba que haciendo muchas abdominales me iba a salir tableta pero queridos, si habéis llegado hasta aquí y sois de esa opinión siento decepcionaros pero no se consigue así ;)

A parte del ejercicio, la alimentación la llevábamos perfecta, creedme que es la base fundamental de todo esto. Quizá alguien que me este leyendo se moleste por lo que voy a decir pero es una realidad, a diario veo personas que pasan por el gimnasio y su estado físico y apariencia no progresa y no es porque no se esfuercen en sus entrenamientos ni los hagan mal, sencillamente no han sido capaces de conseguir la otra parte fundamental, ¡CERRAR EL PICO!

Los meses pasaban y nuestro progreso era muy satisfactorio pero ese garaje que teníamos como gimnasio improvisado se nos estaba quedando pequeño y nuestras posibilidades por seguir progresando se mermaban. Entonces Sergio, nos planteo la posibilidad de continuar nuestras rutinas en su gimnasio en Málaga. Estábamos un poco reacios, sobre todo yo, por aquello que os he contado antes de mis prejuicios e inseguridades pero para entonces yo me encontraba muy motivado y comence a ver las cosas de otro color. Así que decidimos probar y de un día de entrenamiento personal pasamos a dos, martes y jueves sino recuerdo mal. La verdad es que poder utilizar maquinas de fuerza acelera por mil los progresos que puedes tener en comparación con el que obtienes trabajando con tu propio peso. No digo con esto, que ejercitarse desde casa este mal… Desde luego es un primer paso buenísimo para salir de la monotonía y el sedentarismo.

Este que veis aquí arriba es mi primer cambio físico importante, entre foto y foto solamente transcurrieron 11 meses y a pesar que me dio mucha vergüenza hacerme la primera foto cuando me plantee cambiar mi aspecto físico, me alegro muchísimo de haberlo hecho porque realmente hasta que no miras las fotos y ves lo que has conseguido no eres consciente del gran cambio que puedes llegar a alcanzar. Por ello, os animo a que si contratáis un plan en Kuorux o simplemente has decidido dar un cambio a tu vida, saques tu móvil y fotografíes la realidad sin vergüenza porque te aseguro que cuando lo logres lo tendrás muy presente para no volver nunca más a ese punto inicial.

No hay Photoshop ni trucos para conseguirlo, solamente y perdonarme la ordinariez, echarle un par de huevos… Creer en ti mismo y fijar tu objetivo, naturalmente hay que ser muy constante en la alimentación y el ejercicio. Recuerdo que mi primer entrenamiento con Sergio consistió en hacer 3 series de Curl de bíceps en TRX, a la mañana siguiente llame a mi entrenador alarmado por lo que yo creía que era una lesión cuando en realidad se trataban de unas agujetas tremendas que me impidieron estirar mi brazo derecho durante 12 horas… Sí, fue mi primer contacto con las agujetas, jamás antes las había tenido o al menos no las recordaba.

La verdad es que Kuorux no es nada en sí y un todo, no se puede definir como una dieta… Detrás de Kuorux hay un gran equipo de profesionales que pueden asesorarte y aconsejarte para que tu mismo/a seas quien tome las riendas de tu vida. Por mucha ayuda que recibas, eres unicamente tú la persona que decide dar un cambio a su vida y consigue sus objetivos. Eres tú, tu propio instructor y como dije al comienzo de este relato, este sistema de alimentación quedará perpetuo en tu vida, será una parte más de tí, habrás aprendido a alimentar bien a tu metabolismo y también a tu mente y sobre todas las cosas… ¡No querrás volver atrás nunca más!

Siento mucho la gran extensión de este testimonio pero creo que es la mejor manera que dispongo de agradecer a todas las personas que han confiado en mí y apoyado en todo momento. Hoy Kuorux emprende un camino lleno de éxitos, estoy seguro de ello. Haber sido una pieza de esta gran maquinaria me enorgullece y si mis consejos pueden ayudar a alguien será un gran placer contribuir a ello.

¡Quiérete a tí mismo/a! ¡No te rindas!
Nos vemos...
Kuorux Smart Nutrition

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